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sábado, 14 de diciembre de 2013

Janeth

Janeth, mi amada Janeth, hace unos días fui a Guanajuato. Espero me perdones por no compartir el viaje contigo, ya sabes cómo es Alfonso, impulsivo y fiestero. 
Prefiero escribirte una carta que decírtelo en persona porque sé que así pensarás un poco antes de enojarte.
El viernes salí con los chicos. Tenía tanto sin verlos. Entre la charla hablamos de todo, los niños, la casa, de nuestras mujeres (tú entre ellas, no te preocupes). Lo admito, se nos pasaron las copas un poco y tomamos un camión para Guanajuato. Aún tengo amigos allá. Israel, ¿lo recuerdas? El de las bromas, bueno, nos quedamos con él. 
Esta vez vi a Guanajuato diferente, creo que nunca había estado por acá en octubre. Bueno, llegamos. Me vas a decir tonto pero hasta que puse un pie abajo del camión me di cuenta del tiempo que ha pasado desde que me fui de Cuévano, como lo llamaba Ibargüengoitia. Guadalajara es bonita, es nuestra ciudad, ya lo sabes, tequila, mariachi, y bellas mujeres, como tú. Guanajuato tiene algo especial que no había notado. Dormimos en el camino y cuando al fin estuvimos en la central de camiones olvidé qué ruta iba para la casa de Israel. Tomamos un taxi. Qué buen tipo nos trasladó, le dicen “el cafre”, qué apodo ¿no? Al parecer pensó que nunca habíamos estado por acá, le dije que a Valenciana y nos llevó por el rumbo de embajadoras, después compuso un poco por el centro, y entre la plática y la oscuridad de los túneles le pregunté de las remodelaciones del Cantador y Pastitos. Creo que le dio pena cobrar de más. Bueno nos contó buenas historias del rumbo y de cómo era el Cervantino en otros tiempos, en tiempo de dinero decía él. Me cayó bien. 
Cuando al fin llegamos a la casa de Israel nos recibió con una cerveza. No te enojes pero no pude decir que no, ni Jorge, ni Alfonso pudieron negarse y entre la sed y la resaca decidimos comprar un par más cada quien. Hablamos acerca de tantas cosas, me contó que ha llovido mucho y no lo dudé, deberías de ver 
las fotos que tiene del Orito, es tan verde, me da un poco de envidia pero lo disfruté. Le pregunté de las actividades en el centro. Esperaba que me llevara a algún concierto, de esos del Teatro Principal, con el coro de la Universidad, recuerdo cuando fuimos y escuchamos a la orquesta, te vi muy contenta y eso valió la pena. O a un bar de esos a los que íbamos, como el famoso bar que está frente al teatro, justamente, no sé, algo de lo que me narraban las personas que iban a vivir el Cervantino. No hicimos nada de eso. 
Después de unas cervezas, ya animados nos decidimos a salir, no sin antes dar una vuelta por el barrio, Mimí, ¿recuerdas a Mimí? aún tiene la tienda y platicamos un poco. En la plazuela seguía oliendo a turismo y escuchábamos el típico grito de “acomódate para la foto” con sus variantes, o los comentarios acerca del templo de San Cayetano hablando de lo bello que está por dentro, corrían niños por todos lados, las mamás que como siempre que permiten que los niños se cuiden en extremo, bueno, había mucha gente, ya sabrás el alboroto. 
Tomamos el camión de Cristo Rey para ir al centro, se llenó como en los tiempos en los que estudiábamos por acá, aunque íbamos un poco apretados empezamos a hacer planes y entre ellos estaba el de ir a comer al Truco o al Santo, esos lugares que siempre hay comida aunque rara vez hay una mesa disponible cuando llegamos, eso habla bien de ellos… creo. 
Después de tanto planear vimos que por menos dinero podíamos comer en la Alhóndiga con las doñas. No nos podíamos quejar, veníamos de joda como dicen en Argentina. Comimos rico, aunque Jorge tiró el agua sobre mi plato, y fue un regateo entre nosotros, yo me hice el ofendido y le dije dos tres cosas, y unas chicas extranjeras estaban que morían de risa, hasta que una de ellas me dijo “sos un personaje” entonces todos reímos, aunque por razones distintas. La plática se centró en las diferencias de expresiones, como siempre sucede al ver un extranjero. Pasamos del personaje al boludo, y entre que pasábamos del voseo al tuteo dependiendo de quien hablaba, terminamos perdiendo cuando nos hablaron del dulce de leche, como buenos tapatíos ofrecimos las tortas ahogadas, pero estábamos lejos de poder conseguir una. No sabes cómo quise una torta ahogada, de esas de las de Don pepe, donde siempre vamos cuando no queremos cocinar pero se me pasaron cuando pedí una guacamaya. Todos comimos guacamayas y como es natural las chicas se enchilaron como si fuera el fin del mundo. Debiste haber estado ahí para recordarme que siempre me enchilo de lo lindo aunque sabes que me gusta. Uf, terminamos exhaustos con la comida, o creo que fue con el agua, el agua que siempre es de horchata, que aunque sabe rica nunca le da gusto a Alfonso, mejor pidió una cerveza y se la tomó a escondidas y nos despedimos de todos. 
Caminamos de la Alhóndiga al Teatro Cervantes, creo que unas tres veces de ida y vuelta, dizque buscando un poco de entretenimiento. Buscábamos mal porque sólo nos metíamos a los bares buscando mejores precios. Había un mar de gente, gente de todos lados, hasta noruegos llegamos a ver. Entre empujones pasamos por el Teatro Juárez y nos decidimos por subir al Pípila, y ahora todos tenemos una foto panorámica de recuerdo, vaya que me sentí tan turista, creo que en los cinco años que estuvimos por acá nunca había hecho eso de las fotos que es tan popular, ahora conozco el Jardín Unión desde arriba, los hoteles cercanos, los restaurantes, etc. 
Te cuento que vimos mucha gente en la plaza de San Roque o en la de San Fernando, después de tanto tiempo me sigo confundiendo, bueno la de las gradas, tú sabrás cuál. Bajamos y sin pensarlo fuimos a hacer bola y enterarnos de lo que pasaba, ni más ni menos estaba la muerte, bueno, la Catrina, deberías ver qué bonito espectáculo, recitaron poemas y esas cosas de arriba abajo, hacían bromas con la gente, todo muy bonito, hubo una broma que me dio mucha risa, esa Catrina que tenía la cara pintada y lucía unas rastas enormes y tenía una sonrisa angelical empezó a decir de una manera muy seria “me gustas cuando callas…” se hizo un aura muy romántica, no te mentiré, pensé en ti y de cuando te escribí aquellos versos de Neruda que tanto te gustan, pero en ese momento la Catrina proseguía de una manera que no me lo esperaba, he ahí la belleza de sus palabras: “me gustas cuando callas, ¡así que cállate!”, esa parte no te la dedico, eh. 
Ya se acercaba la noche y lo mejor que podíamos hacer era ver el evento de Pastitos, era algo de un circo, con grúas, con bailarines increíbles, con música impresionante, la verdad un evento para recordar. 
Vieras como me di cuenta de que no había estado en Guanajuato por ahí de los octubres, porque no había conocido todo el arte que se vive en el Cervantino y cómo se mezclan personas de tantos lados, entre los actores callejeros que no son agendados y los actores y músicos que son traídos de todos los rincones del mundo. Sin duda una experiencia para no olvidar. 
Si después de leer esta carta que te pongo debajo de la almohada ahora que es domingo, y que no sabes lo lejos que estuve sin ti, pero pensando en ti, decides perdonarme por poner distancia entre nosotros, esperemos que ya que tengamos un hijo, el pequeño Ángel o la pequeña Sofía, depende de si es niño o niña, vamos los tres y nos damos una vuelta por ese Guanajuato que lo único que hizo fue tenernos en nuestra época de novios y ver como nos amamos por sus callejones.

jueves, 5 de diciembre de 2013

Esperemos

A veces creo que las salas de espera son un invento de las empresas de transporte para coleccionar las mismas caras a pesar de que la gente cambie. Incluso hay lugares donde separan las llegadas de las salidas. 

En esos sitios, la gente actúa normal, como cualquier día, hasta 5 minutos antes de la hora marcada en el boleto que anuncia la hora, fecha, andén, y asiento. Cuando se llega la hora, si el que se va está acompañado, la cara se torna triste, como cuando se aproxima al paredón. Hay que pensar bien esas últimas palabras. Cuando es un viaje grupal, todo son risas. Los que conocen el lugar de arribo comparten experiencias con los primerisos. C'est la vie.

El contraste es marcado con la sala de espera de llegadas; es difícil ser el que da información en ese lugar. Si bien las uñas nunca duran, en ese sitio se pueden levantar del piso con escoba y recogedor. la gente llega 10 minutos antes de la hora pactada, por eso de las prisas. Ahí empieza el desfile de preguntas y la intriga acerca de si pasó algo, ¿por qué tardan tanto? Hace 2 minutos debieron haber llegado.

Es un sufrir en esas habitaciones. Pero, todo cambia cuando al fin llega el ser esperado. Ocultemos caras anhelantes y saquemos caras felices, todo salió bien en esta operación.

No importa el país o la clase social; si se despide del ser querido sale la cara larga, si se espera al ser querido se es un mar de preocupaciones hasta que el transporte llega a buen puerto.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Ella sabe

Fue en ese momento en el que ambos notamos que nuestros labios ya no eran ajenos, fue ese instante donde el corazón empieza esa carrera que es imposible detener por voluntad propia; cuando al notar que nuestras mentes dejaban de divagar y que lo siguiente era cerrar los ojos y olvidar al mundo, olvidar que antes pensábamos ¿y si me enamoro? Olvidar hasta que sabíamos tan poco uno del otro pero que nos interesaban los pensamientos más profundos de esa otra persona que estaba tomando nuestros labios, sin siquiera pensar que lo que hacíamos era tan único como el primer paso al amor. El amor crece y crece conforme la práctica de los besos, el diálogo, y el conocimiento de ese ser que nos robará tanto el sueño, pero en el momento en que notas que ese primer beso desencadena una serie de pasos, un algoritmo tan conocido pero que nadie sigue de manera racional. Es cuando olvidas vivir para ti, es el momento tan mencionado que más que gusto da miedo. Pero, si evitáramos el miedo natural, disfrutaríamos al máximo la felicidad que producen los besos del ser amado. 

domingo, 24 de noviembre de 2013

Rolling


Empieza la mañana y como cualquier persona tomo mi bicicleta; subo y me sostengo firmemente del manubrio. Lo siguiente es revisar de una forma minuciosa si tengo todo lo necesario para empezar a pedalear; ojos abiertos, pensamientos claros, boca húmeda, un buen abrigo, vista al frente. Cogito, ergo monto. 

La bicicleta no dice nada del día anterior, lo único que dice es la dirección que lleva en este día. Si hay frío, vayamos lento. Si hace calor miremos al frente con una sonrisa. El día ha empezado y tenemos que pedalear. 

A veces habrá subidas y será difícil, en las bajadas bastará relajarse un poco, pero no hay que detenernos, hay gente atrás y gente adelante; tenemos que alcanzar al mundo y no detenernos de repente que la bicicleta puede tirarnos. Si nos caemos basta ver a los lados y notar que hay más gente andando que nos tenderá la mano para volver a subir.  

La mañana es propicia para andar, por la tarde tal vez las fuerzas hayan disminuido pero recordemos que llegará la noche para descansar, mientras disfrutemos el paseo con nuestros amigos y familia, con ellos no hay cansancio. 

martes, 19 de noviembre de 2013

Bom bom

Cuando era niño definí que mi raza de perros favorita era la chihuahueña porque mi abuelo tenía un perro de esa raza llamado "buki", no recuerdo si me caía bien pero así fue. Como le dije a mi madre que quería un perrito, me dio un chihuahua que nombré "pinky"; pinky era blanco con manchas cafés y lo tuve hasta los 13 años. Como los chihuahuas no abundaban, me lo pedían para reproducirse con sus animalitas, por él llegamos a tener a el gordo, la negra, la chillo, y otro del que no recuerdo el nombre. Mas el único que me pertenecía era pinky. Una vez que fui a la playa pinky desapareció y me dijeron que escapó. Creo que me mintieron para que no me agüitara.

Pasados los años ya no tuve una mascota porque simplemente no tenía tiempo para dedicarles. En Guanajuato me adoptó Aldonza. Ella vivía en la Quintita desde antes que yo, al menos un año. Un día me ofrecieron vivir en esta casa y acepté. Lo que no sabía es que Aldonza no era de alguien en específico, ella era de todos en la Quintita si la aceptábamos. Al principio me llevaba bien con ella sólo porque me gustan los perros, después se convirtió en mi bom bom. 

Seis meses después de que empecé a vivir en la Quintita, ya habían cambiado todos mis compañeros de casa. Ya no eran Tavo, French, Charli, Cremas e Ibrahim, ahora eran Orlando, Yogui, Abraham, Trino, Gato y Fredy. Las cosas en la casa cambiaron mucho pero lo que se quedó igual fuimos Aldonza y yo. Por la Quintita además han pasado Fonty, Uge, y los ahora quintiteros Hugo, Mario y Alejandro. Se pueden definir 3 etapas en la casa, la de los primeros quintiteros, luego la más larga con mis segundos compañeros -hoy día más que mis amigos, son como hermanos para mí- y cuando se fueron Abraham y Fonty, o sea la etapa que empezó con la llegada de Uge al día de hoy. He vivido en 3 cuartos diferentes, Sebastian va a la primaria, los últimos integrantes de la Quinta no han tenido alguna aventura conmigo como las que he vivido con los demás quintiteros, pero, Aldonza sigue estando con nosotros y sigue siendo mi bom bom.

Aldonza es rubia, bajita, delgada, ojos grandes y cafés; le gusta explorar y es muy coqueta.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Ya estoy viejo


Una de las cosas que más me hace pensar en dónde estoy o hacia dónde voy es mi cumpleaños. Lo he pasado solo, lo he pasado acompañado, triste o feliz; pero siempre pensando en mi pasado y mi presente. 

Cosa curiosa es que para finales de diciembre la mayoría de la gente tiene su etapa de reflexión, yo, estoy aplicando posiblemente mi plan de acción para modificar lo malo y para seguir disfrutando lo bueno que sé que tengo. Para esas fechas mi revisión anual acaba de pasar y me quedan 11 meses para la siguiente. Este año esa época de reflexión me llegó.

Siendo 11 (once) de noviembre de 2013 (dos mil trece), en pleno uso de mis facultades mentales, declaro:

Hoy recuerdo con nostalgia mi recuperación de la hepatitis, los momentos en los que era el sobrio por obligación y aún así no dejé de divertirme a lo grande, recuerdo estar un poco harto de las matemáticas, me tomé un descanso en cuanto a las relaciones porque sentí que necesitaba madurez y decidí retomar ese rubro estando seguro de lo que quiero. Cosas de la vida: mi salud física está mejor que nunca, recuperé mi gusto por las matemáticas con unas merecidas vacaciones que hoy me tienen pleno en ese aspecto, estoy con la mujer más maravillosa del mundo; me quiere, la quiero, somos una pareja diferente a las demás. 

Hay momentos en la vida de cada persona, logros profesionales, el nacimiento de un nuevo bebé -el primero tal vez-, la boda del mejor amigo, encontrar un nuevo amigo, una graduación. Nada se compara con encontrar a tu otra mitad. Tal vez cada persona sea un gajo de una mandarina, que acompañado de sus virtudes llegan a ser una proporción de una única fruta madura, que cuando llega un otro, con la cantidad precisa de gajos, que se embona a la perfección cuidadosamente haciendo un total de gracias y desgracias adecuadas para ser dignos uno del otro, como un complemento evidente a la vista de cualquiera, y de ellos mismos.

No me queda más que pensar en mi futuro: mi media mandarina.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Por si vas a guanatos


Estudio matemáticas en un centro de investigación que queda en Guanajuato, es un centro muy famoso en México y de hecho tiene reconocimiento internacional como un punto de encuentro de matemáticos de todos lados y de bastantes áreas. Por ende, muchos estudiantes que estamos aquí somos de regiones distantes de Guanajuato capital. Por ejemplo hay bastantes centro y sudamericanos. Yo soy tapatío.

Cada quién a su manera disfruta de su lugar de origen: el mezcal de Oaxaca, los tamales yucatecos, las carnitas de Michoacán, las guacamayas de Guanajuato, el calor de la costa del pacífico, el frío de Chihuahua, los edificios coloniales de Querétaro, el clima siempre perfecto de Cuernavaca, etcétera. La cosa es que después de salir de tu hogar de nacimiento te das cuenta de todo eso que está a tu disposición y que lo ves tan común, pero que lejos es lo que más extrañas y más presumes ante la gente de otros lados. Es común que cuando visitas un día o dos una región, todo te maraville -se puede repetir la lista anterior-. Siempre que viajo, lo hago bajo la bandera de "no soy de aquí y quiero que me enseñen lo que más extrañarían si se van a cualquier lugar". El lema anterior incluye comer lo típico y que no se encuentra, por decir algo, en Guadalajara.

Hace unos meses anduve de viaje por Zacatecas, Nayarit, Sinaloa, Jalisco y Guanajuato -el viaje fue en coche conociendo pueblos-, pasé casi mes y medio en esas regiones de México. Sentí el frío y las lluvias en Zacatecas; una semana después, el calor sofocante en parte de Nayarit, después un poco más fresco pero igual caliente para mí en la tierra en la que sustituyen el "wey" de los tapatíos por "verga": Sinaloa. Increíble que por la mañana estaba en Mazatlán y por la noche bebiendo una cerveza en el red pub de guanatos. Pasé por un clima agradable en Jalisco, visité Jalostotitlán, San Juan de los lagos y Lagos de Moreno; el clima estoy seguro que era de mi agrado por ser tan cerca del lugar donde crecí. Ahí el atractivo era visual. Por último pasé por León a las zonas turísticas y llegué al fin a Guanajuato al comienzo de mis clases. En todas esas zonas el clima indica qué comida es la mejor; por ser costa, los mariscos; por ser un poco más frío en Zacatecas, el menudo; por ser de clima templado, el pan. La cosa es llegar a comer al mercado local.

Desde hace tiempo tengo una lista de alimentos que debo ingerir en mi estancia en Guadalajara: jericallas, tejuinos, tacos fish (de la av. la paz), birote recién hecho con crema, tortas ahogadas, empanadas, menudo y pozole. Esta tarea se logra visitando lugares muy simples y uno de mis favoritos que es la típica cenaduría en la que la señora tiene un mandil floreado, el comal con una flama inmensa y sientes que te atiende tu tía o tu abuelita. Ir a Guadalajara al menos amerita una jericalla, una empanada, una torta ahogada y un tejuino.

Siempre hay que recordar que Guadalajara es una ciudad grande, no esperen que todo esté en el centro o que todo sea bonito y menos colonial. Vayan al tianguis de Tonalá, al Parián en Tlaquepaque, por una nieve al parque morelos, a un bar en la av. Chaputepec, al mercado de San Juan de Dios  -yo me sigo perdiendo por dentro-, a las carnes Garibaldi, o al centro nomás a dar la vuelta a ver las palomas. Pocos saben andar por guanatos y el otro día me dijeron que era muy fea, posiblemente nadie le dijo qué hacer o qué comer. Si vas de visita tienes para pasear un buen rato.



En Guadalajara los taxis son amarillos:
http://www.youtube.com/watch?v=GIPSU4sXMTU

sábado, 9 de noviembre de 2013

Comedias románticas

Cuando se habla de pasatiempos todas las personas que he escuchado coinciden al menos en que ver películas es uno de ellos. Por lo que cada persona se define en algún grupo por el simple hecho de tener un género favorito; hay de los llamados hipsters que dicen que las películas orientales, las mudas o alguna de esas digamos que no comerciales, los tipos rudos que gustan de las películas de acción en las que ya no figura Mel Gibson, las niñas que gustan de las películas de princesas o animación -quién no ha visto Shrek-. El mío: las comedias románticas.

Parte importante de mí es mi humor, tengo un humor un tanto ácido, no es nuevo para nadie, pocos saben que una de mis pasiones es ver comedias románticas. La verdad dice mucho de mí, me gustan porque los romances son así; felicidad absurda, bromas inverosímiles. No todo es seriedad en la vida.

Una de mis favoritas es A lot like love con Amanda Peet y Ashton Kutcher. Esa película me gusta por varias razones, una de ellas es que en ningún momento planearon nada para conocerse, para verse, para coincidir en sus momentos. Él, un tipo centrado y con un plan a medio plazo o largo, depende de cómo consideren la vida de larga. Ella viviendo el momento y tomando madurez poco a poco. Pero, la única constante en sus vidas es que recuerdan que en algún momento pasaron momentos felices en los que nadie declaró amor por nadie porque simplemente lo arruinaría. No pienso contar el final porque... lo arruinaría. Sin duda lo que me gusta de la trama es que lo que tienen es muy parecido al amor, ellos lo saben, pero simplemente no es su momento.

Otra de mis favoritas es What happens in Vegas de nuevo con Ashton y Cameron Diaz. En esta historia hay dos personas muy distintas que una noche de borrachera las junta, la convivencia es ríspida pero que hace que quieras que estén juntos. Creo que lo que más me atrae de verla es que siempre me gusta ver cómo ese tipo de personas -muy disciplinados o muy poco comprometidos- pueden enamorarse de quién menos creen.

Ver películas es un pasatiempo de cualquier persona, sin embargo, algo que no me puedo imaginar es el amor sin humor.

jueves, 7 de noviembre de 2013

Todo tiene que ver con todo

Siento que las cosas que me suceden o que me rodean son parte de una serie de eventos que se relacionan de alguna manera, por lo mismo busco ligarlos como sea.

Hace unos años mi amigo Gato recibió de regalo de cumpleaños la colección completa de cuentos de Julio Cortázar, para ese entonces sólo había  escuchado que fue un buen escritor y que a él se le debía la rayuela, la novela pues. Coincidencia de la vida que me topé con un escrito de Vargas Llosa llamado "La trompeta de Deyá", una pequeña narración de unas diez páginas que hace referencia a la literatura y amistad de Cortázar. Después  de leerlo le pedí prestado el primer libro de la colección a Gato. Una cosa llevó a la otra y terminé de leer los cuentos completos. Como con casi todo lo que creo que me tomará una eternidad, me obsesioné y los leí en un lapso muy corto, dado eso noté que había usado dos veces el mismo personaje en dos cuentos distintos. Después en una entrevista que vi de él, resultó que alguien más ya se lo había comentado y se le hizo curioso. Esto lleva a la curiosidad de que el personaje repetido tenía por apellido Funes, como Funes el memorioso de Borges, que también fue argentino.

De las coincidencias extrafalarias de esos personajes que la literatura manda, ocurrió la semana pasada en el seminario de estudiantes en el que Manuel Sedano presentó algo de lo que hace en las  matemáticas. En la plática previa al seminario, Fausto Ongay, esposo de Helga, la amiga de Berta, homónimas de los robots de CIMAT, comentó que parte de la motivación de ir justo a esa charla, era el hecho de que uno de sus tíos se llamó Manuel Sedano, le puso a su hijo el mismo nombre, lo que nos lleva a 3 Manueles Sedano. Además de que expuso de un tema del conocimiento e incumbencia de Fausto, compartía el nombre con uno de sus tíos y un primo de él.

Manuel usaba rastas y es muy delgado y hasta el momento lo considero un tipo callado y tranquilo, al momento de tener rastas se parecía bastante a Rubén de Café tacvba. Hoy en día tiene el pelo corto y ya no se parece tanto.

martes, 5 de noviembre de 2013

La charandeada

La charandeada comenzó varios años antes de que yo supiera de su existencia y probablemente antes de que yo tomara más de 5 cervezas la misma noche.

Como sea, mi manera de divertirme, mi forma de ser y mi relación con la charandeada y Tavo -el último líder de dicho evento-, me ha llevado a ser partícipe en varias ocasiones como parte del comité, entre mis funciones han estado las de organizar el día del evento las cosas en el lugar o ayudando en gran parte de la logística. En febrero de este año me tocó ser parte de la comitiva que fue a Uruapan por el preciado líquido.

Como era de esperar en algún momento llegaría la partida de Tavo de Guanajuato y naturalmente y como todo mundo esperaba, la responsabilidad grande recayó sobre mí.

Una charandeada se vive, se conoce directamente el día del evento y se es parte de los momentos míticos que mucha gente comparte y recuerda. La gente cree que una charandeada es cosa de comprar alcohol y listo. Tal vez así fue en sus inicios; hoy en día requiere de bastante tiempo y dedicación.
Esta vez nos enfrentamos a un problema al que nadie que haya organizado una charandeada se ha enfrentado: nadie nos prestaba su casa. Por un lado entre las virtudes de la fiesta están los que te vuelven un mito urbano: vives en el lugar de la charandeada; por otro lado, tu casa corre cierto peligro con más de 200 borrachos en su interior. Como sea, ese bache ha quedado atrás y esperemos que la charandeada que llevará como pie de página mi nombre y mi aniversario de nacimiento no decepcione a nadie.

Recordemos que esta fiesta de espíritu caritativo cumple la función de dar unión no sólo a los matemáticos, sino que une a los matemáticos con el mundo universitario que nos rodea en Guanajuato, una labor que no es sencilla, pero que merece ser realizada.

Beban con responsabilidad.

PD. Una declaración mítica de French versa más a o menos así:
Señores, les pido por favor que respeten a esta insigne bebida ilustre llamándola por su nombre en masculino. Es el charanda, al igual que el tequila, el mezcal, el ron, el brandy, el vino, el vodka, el whiskey, el bourbon, el vermouth, el pulque, el fernet, el anís, el xtabentun, el sotol, el calvados, el bacanora, el singani, el cognac, el jerez, el sake, el habanero, el rompope, el pisco, y casi cualquier bebida espirituosa respetable (excepciones notables: la ginebra, la cachaça, la cerveza). Nunca LA charanda.


Tavo al fondo.


viernes, 1 de noviembre de 2013

De las mamás y las señoras

Cuentan las leyendas que antes era todo un arte eso de saber el sexo del bebé antes de nacido, hoy en día a los cinco meses ya es posible con un ultrasonido aunque se sigue cultivando entre las mamás eso de adivinar -porque yo creo que es pura adivinada- si es niño o niña. La técnica es sencilla:
si la panza es picuda es niño, si la panza es redonda es niña. Algunas madres expertas agregan la forma de las caderas a dicha empresa, yo echo un volado y apunto en la quiniela que es niño.

Tengo una pareja de amigos que próximamente serán papá y mamá, la señora y su señora. Thalía y Gerardo se casaron enamorados, no hay duda de eso. Son una pareja peculiar. Ella es incha del Cruz Azul mientras la señora apoya por el momento al américa. Ella  es súper divertida mientras geras es apodado el chistes. Como sea son tal para cual y eso se nota al verlos juntos.

Dieron la noticia de la gestación de Jr. a finales de julio y fue una noticia sorpresiva pero que nos ha traído bastantes alegrías en el grupo y una que otra apuesta. Hasta ayer había dos:
¿Gerardo llorará en el nacimiento de su hijo? -la verdad sólo una persona cree que no-, y el sexo del bebé. Como dije antes me basé en un volado mientras que algunos le buscaron forma a la pancita hoy de 5 meses. Chío, la novia Emmanuel afirma que se le ve pancita redonda y que su mamá con esa declaración aseguró sin miedo a equivocarse que será niña, Luis asegura que la probabilidad se inclina por niña dado que entre la comunidad cercana de amigos ya van muchos niños -Bastian y Cuautémoc Blanco-, los demás sólo dicen "yo creo que será niña". Chuy se puso en mi contra y perdí la apuesta: será niña.

Mis amigos serán papás y no puedo estar más contento por ellos.

miércoles, 30 de octubre de 2013

Mi cartera vieja


Mientras estudiaba la preparatoria pasaron muchas cosas en mi vida, en todas ellas fui acompañado por una cartera que hoy no usaría, no porque sea fea; no lo es, sino como que ya no va conmigo. Era una «Ecko», de las del rinoceronte. Durante mucho tiempo tuvo el cierre descompuesto, nunca la lavé y era ese cuadrito en mi trasero que guardaba mis memorias; ese al que estamos condenados los hombres. Entrando a la universidad cambié a una un poco más ecológica, hecha de materiales reciclados; historietas, recortes de periódicos, etcétera. No recuerdo qué pasó con esa cartera. Ahora tengo una nueva porque la que siguió a la reciclada fue pequeña para mis nuevas memorias y pasé a tener la sobria billetera negra, como la que le conocí a mi padre, como las que tienen mis amigos.

Un día buscando algo que ya no recuerdo, pero que me llevó hasta mis cajas de cosas que tengo que pensar más de dos veces antes de tirarlas, di con mi vieja cartera. La curiosidad me ganó y la abrí. Estaba a reventar de recuerdos; mi vieja tarjeta de prepago del tren de Guadalajara, algunas tarjetas que mandaron hacer mis amigos en la prepa, varios boletos a conciertos que fui con mis hermanos del alma, Miguel y Yoal. Había uno que, medio borrado decía «Pressive». Pressive era la banda de un compañero de la prepa llamado Aram en la que el baterista por bastante tiempo fue un primo de Yoal, a veces los vimos en sus presentaciones y dábamos nuestra opinión en nuestras charlas en un oxxo a las 12 de la noche, o en la casa del Migue en alguna de nuestras tantas piyamadas. Otro de los boletos decía «ZAPOPUM FERIA ADULTO -Del 17 de noviembre al 17 de diciembre del 2006-». Ese evento puede ser cualquiera entre todos los días del mes que cubría el zapopum, sin embargo mis recuerdos fueron más allá y justo me di cuenta de que uno de esos días fuimos a ver a Disidente, nuestra banda local predilecta de la prepa, a la que justamente le abrieron ni más ni menos que Pressive, fueron abucheados como casi siempre que los vimos. Recuerdo que íbamos migue, Yoal, llorch y yo. Hicimos nuestras suposiciones de la canción de apertura y la de clausura, creo que sólo atinamos la de clausura porque no había pierde en ese entonces -decidir-. Fue uno de los mejores conciertos a los que he ido por lo mucho que brinqué, sudé y, grité. Pero sobre todo, un recuerdo más con mis hermanos hijos de otra madre.
Así me encontré con un par de boletos más que figuraban porque en esos conciertos Yoal no nos pudo acompañar. Llegué a ver un ticket del que resaltaba la palabra «MOLOTOV». Posiblemente el mejor concierto al que he ido en mi vida y otra vez estuve con mis hermanos. De lo destacable en recuerdos de ese evento tan memorable fue que apodamos a Yoal el maresito. ¿Por qué el maresito? Fácil. Ese día iba llegando de la playa con los pies quemados por la arena, sin importarnos el mar de quejas que lanzó Yoal por su dolor, fuimos. Estando entre la multitud, un par de pelones tomaron a Yoal y lo levantaron de los pies para arrojarlo hacia el frente, el típico paseo sobre la gente. Yoal cayó de cara inmediatamente. Al final del concierto se veía una raspadura monstruosa, pero era sólo un raspón. No fue su día.

De esta manera me di cuenta de todas las cosas felices que incluía mi cartera de chamacón que tenía. Reducido a un paralelepípedo que llevaba en el bolsillo trasero de mi pantalón en la prepa, estaban buenos recuerdos con mis amigos. Asimismo encontré un hexaflexágono que hacía de invitación a unirse a la Club de matemáticas de la prepa 5. Uno de los triangulitos preguntaba acerca de mis gustos por las matemáticas, hoy en día gracias a esa etapa en ese pequeño club de alumnos de bachillerato que se juntaba un par de horas, dos días a la semana a resolver problemas, tengo otra etapa importante de mi vida y es gracias a mis amigos, Israel Grande, mi mamá Alicia, Israel Chico que decidí estudiar la licenciatura en matemáticas en la Universidad de Guanajuato.

Por último y posiblemente lo más importante en esa cartera, un pequeño moño negro junto a una esquela en honor al fallecimiento de mi abuela paterna, mi segunda madre. Ella murió en diciembre del 2007, el día 19 para ser exactos. Ella era mi todo. Por las tardes salíamos a platicar, yo le hablaba de mi vida, de lo que había hecho en la escuela, de mis planes de vida y ella siempre me escuchaba y me daba su opinión de madre. Llegada la noche me preguntaba acerca de lo que quería cenar y siempre le decía que pan estaba bien; me mandaba a la tienda de don toño por un galón de leche, dos panes para mí y unos cuantos para los demás. Le diagnosticaron cáncer 3 años antes de morir y le dijeron que a lo sumo viviría 6 meses, esos 3 años intenté hacerla un poco más feliz, posiblemente no era un adolescente normal porque no reparaba en los mandados y acataba las órdenes a la primera, como ella siempre quiso que pasara para evitar problemas con mi padre. Siento que mi abuela pensaba en su enfermedad no porque fuera a morir, sino porque ya no estaría para ver el hombre que ella quería que fuera o conocer a todos su bisnietos. Entré a estudiar matemáticas a Guanajuato como antes dije, 4 días después de que regresé a Guadalajara por las vacaciones de invierno, ella murió. Algunos dicen que sólo me esperó para morir. Lo cierto es que ella fue la madre que cualquiera desearía. Abuela, siempre te amaré.

Mi primera

Todo blog se comienza con la presentación, tal vez una descripción del anunciante, y motivos del blog; algo así como una entrevista de trabajo o solicitud de beca. No les fallaré. Van mis motivos:

En primera, como que siempre he tenido la espinita de un blog, algo así como un espacio en el cual desahogar la pluma como dicen. En fb soy muy escueto, en twitter ni se diga. Eso de las notas de fb no son lo mío y como que quedan olvidadas. Creo que mi blog será algo así como mi lugar para escribir cositas referentes a mí, a mis amistades, y tal vez a uno que otro fisgón.

El nombre. Me ganaron el nombre "ontherocks" que había elegido como primer opción. Algo que me define, es mi gusto por la convivencia, un ingrediente que siempre ayuda es una bebida espirituosa -cerveza, tequila, ron, charanda- en lo personal el ron es mi lubricante social favorito. Como soy tapatío y también gusto del tequila y ya en emoción lo llamo "tecaila" pues eso explica el nombre y el título refiere a que las buenas bebidas se disfrutan mejor en las rocas, para distinguir entre los diferentes tipos pues.

En cuanto a las entradas, son un misterio para mí.