Latex

miércoles, 30 de octubre de 2013

Mi cartera vieja


Mientras estudiaba la preparatoria pasaron muchas cosas en mi vida, en todas ellas fui acompañado por una cartera que hoy no usaría, no porque sea fea; no lo es, sino como que ya no va conmigo. Era una «Ecko», de las del rinoceronte. Durante mucho tiempo tuvo el cierre descompuesto, nunca la lavé y era ese cuadrito en mi trasero que guardaba mis memorias; ese al que estamos condenados los hombres. Entrando a la universidad cambié a una un poco más ecológica, hecha de materiales reciclados; historietas, recortes de periódicos, etcétera. No recuerdo qué pasó con esa cartera. Ahora tengo una nueva porque la que siguió a la reciclada fue pequeña para mis nuevas memorias y pasé a tener la sobria billetera negra, como la que le conocí a mi padre, como las que tienen mis amigos.

Un día buscando algo que ya no recuerdo, pero que me llevó hasta mis cajas de cosas que tengo que pensar más de dos veces antes de tirarlas, di con mi vieja cartera. La curiosidad me ganó y la abrí. Estaba a reventar de recuerdos; mi vieja tarjeta de prepago del tren de Guadalajara, algunas tarjetas que mandaron hacer mis amigos en la prepa, varios boletos a conciertos que fui con mis hermanos del alma, Miguel y Yoal. Había uno que, medio borrado decía «Pressive». Pressive era la banda de un compañero de la prepa llamado Aram en la que el baterista por bastante tiempo fue un primo de Yoal, a veces los vimos en sus presentaciones y dábamos nuestra opinión en nuestras charlas en un oxxo a las 12 de la noche, o en la casa del Migue en alguna de nuestras tantas piyamadas. Otro de los boletos decía «ZAPOPUM FERIA ADULTO -Del 17 de noviembre al 17 de diciembre del 2006-». Ese evento puede ser cualquiera entre todos los días del mes que cubría el zapopum, sin embargo mis recuerdos fueron más allá y justo me di cuenta de que uno de esos días fuimos a ver a Disidente, nuestra banda local predilecta de la prepa, a la que justamente le abrieron ni más ni menos que Pressive, fueron abucheados como casi siempre que los vimos. Recuerdo que íbamos migue, Yoal, llorch y yo. Hicimos nuestras suposiciones de la canción de apertura y la de clausura, creo que sólo atinamos la de clausura porque no había pierde en ese entonces -decidir-. Fue uno de los mejores conciertos a los que he ido por lo mucho que brinqué, sudé y, grité. Pero sobre todo, un recuerdo más con mis hermanos hijos de otra madre.
Así me encontré con un par de boletos más que figuraban porque en esos conciertos Yoal no nos pudo acompañar. Llegué a ver un ticket del que resaltaba la palabra «MOLOTOV». Posiblemente el mejor concierto al que he ido en mi vida y otra vez estuve con mis hermanos. De lo destacable en recuerdos de ese evento tan memorable fue que apodamos a Yoal el maresito. ¿Por qué el maresito? Fácil. Ese día iba llegando de la playa con los pies quemados por la arena, sin importarnos el mar de quejas que lanzó Yoal por su dolor, fuimos. Estando entre la multitud, un par de pelones tomaron a Yoal y lo levantaron de los pies para arrojarlo hacia el frente, el típico paseo sobre la gente. Yoal cayó de cara inmediatamente. Al final del concierto se veía una raspadura monstruosa, pero era sólo un raspón. No fue su día.

De esta manera me di cuenta de todas las cosas felices que incluía mi cartera de chamacón que tenía. Reducido a un paralelepípedo que llevaba en el bolsillo trasero de mi pantalón en la prepa, estaban buenos recuerdos con mis amigos. Asimismo encontré un hexaflexágono que hacía de invitación a unirse a la Club de matemáticas de la prepa 5. Uno de los triangulitos preguntaba acerca de mis gustos por las matemáticas, hoy en día gracias a esa etapa en ese pequeño club de alumnos de bachillerato que se juntaba un par de horas, dos días a la semana a resolver problemas, tengo otra etapa importante de mi vida y es gracias a mis amigos, Israel Grande, mi mamá Alicia, Israel Chico que decidí estudiar la licenciatura en matemáticas en la Universidad de Guanajuato.

Por último y posiblemente lo más importante en esa cartera, un pequeño moño negro junto a una esquela en honor al fallecimiento de mi abuela paterna, mi segunda madre. Ella murió en diciembre del 2007, el día 19 para ser exactos. Ella era mi todo. Por las tardes salíamos a platicar, yo le hablaba de mi vida, de lo que había hecho en la escuela, de mis planes de vida y ella siempre me escuchaba y me daba su opinión de madre. Llegada la noche me preguntaba acerca de lo que quería cenar y siempre le decía que pan estaba bien; me mandaba a la tienda de don toño por un galón de leche, dos panes para mí y unos cuantos para los demás. Le diagnosticaron cáncer 3 años antes de morir y le dijeron que a lo sumo viviría 6 meses, esos 3 años intenté hacerla un poco más feliz, posiblemente no era un adolescente normal porque no reparaba en los mandados y acataba las órdenes a la primera, como ella siempre quiso que pasara para evitar problemas con mi padre. Siento que mi abuela pensaba en su enfermedad no porque fuera a morir, sino porque ya no estaría para ver el hombre que ella quería que fuera o conocer a todos su bisnietos. Entré a estudiar matemáticas a Guanajuato como antes dije, 4 días después de que regresé a Guadalajara por las vacaciones de invierno, ella murió. Algunos dicen que sólo me esperó para morir. Lo cierto es que ella fue la madre que cualquiera desearía. Abuela, siempre te amaré.

No hay comentarios:

Publicar un comentario