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domingo, 24 de noviembre de 2013

Rolling


Empieza la mañana y como cualquier persona tomo mi bicicleta; subo y me sostengo firmemente del manubrio. Lo siguiente es revisar de una forma minuciosa si tengo todo lo necesario para empezar a pedalear; ojos abiertos, pensamientos claros, boca húmeda, un buen abrigo, vista al frente. Cogito, ergo monto. 

La bicicleta no dice nada del día anterior, lo único que dice es la dirección que lleva en este día. Si hay frío, vayamos lento. Si hace calor miremos al frente con una sonrisa. El día ha empezado y tenemos que pedalear. 

A veces habrá subidas y será difícil, en las bajadas bastará relajarse un poco, pero no hay que detenernos, hay gente atrás y gente adelante; tenemos que alcanzar al mundo y no detenernos de repente que la bicicleta puede tirarnos. Si nos caemos basta ver a los lados y notar que hay más gente andando que nos tenderá la mano para volver a subir.  

La mañana es propicia para andar, por la tarde tal vez las fuerzas hayan disminuido pero recordemos que llegará la noche para descansar, mientras disfrutemos el paseo con nuestros amigos y familia, con ellos no hay cansancio. 

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