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domingo, 10 de noviembre de 2013

Por si vas a guanatos


Estudio matemáticas en un centro de investigación que queda en Guanajuato, es un centro muy famoso en México y de hecho tiene reconocimiento internacional como un punto de encuentro de matemáticos de todos lados y de bastantes áreas. Por ende, muchos estudiantes que estamos aquí somos de regiones distantes de Guanajuato capital. Por ejemplo hay bastantes centro y sudamericanos. Yo soy tapatío.

Cada quién a su manera disfruta de su lugar de origen: el mezcal de Oaxaca, los tamales yucatecos, las carnitas de Michoacán, las guacamayas de Guanajuato, el calor de la costa del pacífico, el frío de Chihuahua, los edificios coloniales de Querétaro, el clima siempre perfecto de Cuernavaca, etcétera. La cosa es que después de salir de tu hogar de nacimiento te das cuenta de todo eso que está a tu disposición y que lo ves tan común, pero que lejos es lo que más extrañas y más presumes ante la gente de otros lados. Es común que cuando visitas un día o dos una región, todo te maraville -se puede repetir la lista anterior-. Siempre que viajo, lo hago bajo la bandera de "no soy de aquí y quiero que me enseñen lo que más extrañarían si se van a cualquier lugar". El lema anterior incluye comer lo típico y que no se encuentra, por decir algo, en Guadalajara.

Hace unos meses anduve de viaje por Zacatecas, Nayarit, Sinaloa, Jalisco y Guanajuato -el viaje fue en coche conociendo pueblos-, pasé casi mes y medio en esas regiones de México. Sentí el frío y las lluvias en Zacatecas; una semana después, el calor sofocante en parte de Nayarit, después un poco más fresco pero igual caliente para mí en la tierra en la que sustituyen el "wey" de los tapatíos por "verga": Sinaloa. Increíble que por la mañana estaba en Mazatlán y por la noche bebiendo una cerveza en el red pub de guanatos. Pasé por un clima agradable en Jalisco, visité Jalostotitlán, San Juan de los lagos y Lagos de Moreno; el clima estoy seguro que era de mi agrado por ser tan cerca del lugar donde crecí. Ahí el atractivo era visual. Por último pasé por León a las zonas turísticas y llegué al fin a Guanajuato al comienzo de mis clases. En todas esas zonas el clima indica qué comida es la mejor; por ser costa, los mariscos; por ser un poco más frío en Zacatecas, el menudo; por ser de clima templado, el pan. La cosa es llegar a comer al mercado local.

Desde hace tiempo tengo una lista de alimentos que debo ingerir en mi estancia en Guadalajara: jericallas, tejuinos, tacos fish (de la av. la paz), birote recién hecho con crema, tortas ahogadas, empanadas, menudo y pozole. Esta tarea se logra visitando lugares muy simples y uno de mis favoritos que es la típica cenaduría en la que la señora tiene un mandil floreado, el comal con una flama inmensa y sientes que te atiende tu tía o tu abuelita. Ir a Guadalajara al menos amerita una jericalla, una empanada, una torta ahogada y un tejuino.

Siempre hay que recordar que Guadalajara es una ciudad grande, no esperen que todo esté en el centro o que todo sea bonito y menos colonial. Vayan al tianguis de Tonalá, al Parián en Tlaquepaque, por una nieve al parque morelos, a un bar en la av. Chaputepec, al mercado de San Juan de Dios  -yo me sigo perdiendo por dentro-, a las carnes Garibaldi, o al centro nomás a dar la vuelta a ver las palomas. Pocos saben andar por guanatos y el otro día me dijeron que era muy fea, posiblemente nadie le dijo qué hacer o qué comer. Si vas de visita tienes para pasear un buen rato.



En Guadalajara los taxis son amarillos:
http://www.youtube.com/watch?v=GIPSU4sXMTU

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