El otro día mientras tomaba un baño, como cualquier otro día, nada sorprendente, miré fijamente algunos azulejos; primero noté la extravagancia que tienen al encajar unos con otros cuando de figuras hablamos, después vi que mi mente me juega bromas como la de cualquier otra persona, sólo que no sé qué bromas ven ustedes.
Vi un caballo mirándome fijamente, como si yo fuera su azulejo, ¿serán acaso portales a otra dimensión? En las piezas cercanas como representando las emociones del animal, se dibujaban, al menos eso me dijo mi mente, unas montañas nevadas con tormenta incluida. Como si fuese película a blanco y negro, posiblemente una imagen sacada de Casa Blanca, se dibujaba una mujer de sombrero grande mirando a las montañas, usando una gabardina con el cuello levantado, claramente esperando a alguien. Al costado, desde mi perspectiva, porque parece que la mujer le daba la espalda, se podía ver un gran oso, un oso triste ¿esperará ser visto por la mujer? ¿Esperará ser visto por Alondra? Sí, le puse nombre, a final de cuentas ella vive en mi baño, esperando no sé a quién, ¿el caballo me habrá puesto nombre? Algún día le preguntaré a Alondra hacia dónde mira, a quién espera.
No lo sé, me siento como una mancha en un baño, los que ponen un poco de atención ven si espero o si miro hacia algún lado.
Latex
lunes, 28 de abril de 2014
jueves, 17 de abril de 2014
Noche de aquí para allá
Cae la noche y cierra sus ojos, las luces apagadas, la cobija caliente. Tiene que sacar el pie izquierdo para templar su cuerpo. Cruzando el pasillo se escucha el refrigerador cada siete minutos creando frío por dentro y calor por fuera. Afuera pasa el último autobús del día, un hombre sentado en la parte trasera que terminó su jornada laboral espera no ser asaltado por el chofer; el chofer espera no ser asaltado por el único pasajero y lo espejea cada que se detiene en una luz roja.
Al otro lado de la ciudad, en el bar que cierra casi de día, van llegando un grupo de amigos que hace años no se veían para tomar unas cervezas. Unos más gordos, otros van al gimnasio, ninguno soltero; todos con historias nuevas, siempre se cuentan las mismas historias de siempre. Los años de gloria.
En la central de autobuses salen las últimas tandas a lugares a más de tres horas de camino. Los choferes toman café. La cocaína ya no está de moda. No ponen películas ni capítulos de los expedientes secretos X, apagan las luces e intentan dormir las cuatro horas de camino. No hay tráfico por las carreteras, en los pueblos aledaños todos duermen. Intentan dormir a pesar de la violencia que hay en todos lados y que juran está peor en el norte, mientras que en el norte juran que está peor en el sur. Está peor en todos lados. El chofer intenta no dormir, intenta no atropellar a los perros que sale de la nada y que van a ningún lugar, espera no ver a la niña que dicen que se aparece después de las 3:37 am como dicen que pasa. El pasajero del asiento 19 no puede dormir; tomó poco café y espera que al llegar pueda dormir bien pero sin perder el día. En la caseta final de la ciudad destino cambian de turno; se va Lupita y llega Beatriz, le dicen Beti, mientras, sus dos hijos de padres distintos duermen en casa de sus abuelos sin saber los nombres de sus respectivos padres. Creen que Martín, el pretendiente y padre del bebé que no sabe que espera Beti es como su padre. Lo será los próximos dos años.
En el centro, en una casa de estudiantes, ya no hay personas sobrias, los vecinos piensan en llamar a la policía, no lo harán por falta de dos horas para despertar. En la fiesta quedan nueve personas, seis hombres y tres mujeres. Ellos esperan poder regresar a casa con al menos una de ellas, tomar una cerveza más y sexo ocasional.
En el puesto de tacos que sigue con el quemador encendido se juntan los amigos, ebrios, unos con novias, sin conquista otros. Los tacos son buenos a causa de las cervezas. Treinta pesos por dos quesadillas, luego a dormir. Un par de horas después despierta un hombre, revisa su teléfono, sus conocidos ya subieron fotos, él durmió.
Al otro lado del mundo comienza a obscurecer.
miércoles, 19 de febrero de 2014
Mis primeros sobrinos
Alguna vez llegué a pensar en que algún día tendré sobrinos, digo, tengo cinco hermanas. Pero la cosa no ha quedado ahí, a mis veintitantos y no siendo el mayor, no tengo sobrinos de sangre. Mis primeros sobrinos son hijos de mis hermanos hijos de otra madre. Hoy puedo nombrar a dos y una en camino. Sebastián y Bruno, hijos de Yogui y Lulú los considero mis sobrinos, Bruno es pequeño y tal vez crezca sin verme ahí, teniendo experiencias junto a sus padres, pero espero algún día sepa de mi existencia y de los buenos momentos que pasé con ellos mientras estuvieron viviendo en Guanajuato. Sebastián por otro lado, lo conocí a sus escasos dos años, cuando lo único que hacía era preguntar por su mami y llorar. Pasó temporadas en la Quintita, superando el miedo a algunos animales con y como Aldonza, se llegó a llamar "dobledé", estuvo en las titulaciones de algunos otros amigos y nos hacía reír con algunas de sus ocurrencias. Después de varios años ya en lugar de llorar por su mami, podía ir con nosotros y jugar a las luchitas con algunos. Afortunadamente Gato nunca salió lastimado.
Ahora está próxima a nacer la hija de Thalis y la Seño, Lilia. Cuando me contaron que venía en camino me emocioné, recuerdo que Thalía me dijo que iba a ser tío, así literal. Creo que tenía mes y medio de gestación. En estos nueve meses hemos vivido varias cosas, la partida del chavo, que esperemos esté bien aunque no sea muy comunicativo, el primer semestre de Roberto en el CIDE, incluyendo su titulación, a la que por diversas razones no pudimos asistir ni Emmanuel, ni el chavo, ni yo. Pero allí estuvieron Thalía... Seño, Juanita, Miguel Ángel, entre otros. Luis y Montse comenzaron a vivir con Emmanuel y hasta una posada entre los totoros y cáscara hubo, hoy cástoros. Yogui y Lulú se fueron a Chihuahua. Muchos cambios.
Lilia es esperada por todos, el 20 de febrero cumpliría 40 semanas en la pancita de su mamá, la espera un cuarto arreglado especialmente para ella, unos papás ansiosos, aunque Thalis tiene sólo un hermano y Gerardo tiene dos, somos más de tres tíos queriendo conocerla y tal vez cargarla un ratito y hablarle como si fuéramos retrasados. Porque eso hacemos los tíos, queremos a los sobrinos como queremos a los hermanos, porque así es esto de la familia.
A que la Seño llora.
miércoles, 5 de febrero de 2014
Hay de tragedias a tragedias
En un trayecto tan corto no se puede perder mucho, dicen. En un viaje que tuve no hace mucho de Guadalajara a Arandas, un par de maletas cayeron. Para mi mala suerte una ellas era mía. Ambas fueron arrastradas por la camioneta y tuve la fortuna, por decirlo de algún modo, que mis cosas cayeran sobre la otra maleta. Por la fricción la maleta de Camilo fue prácticamente destrozada y perdió sus cosas de viaje, gracias a eso, la mía resultó con un gran hoyo por el cual apenas salieron unos calcetines y se rompieron unas playeras. Camilo perdió todo, pero no dejaba de decir que su ropa era buena, de marca, etcétera. Por mi parte, tal vez por ser mis cosas o qué sé yo, pero entre mis playeras rotas estaba una que había pasado buenos momentos conmigo que me dolió más que todo.
¿Qué le dolía a Camilo? ¿El dinero gastado? Puta, yo no podría sumarle recuerdos a mi playera, no podría usarla y decir "recuerdas aquella vez que... que yo traía una playera así o asá".
Ni modo, hay etapas para cada cosa y cada persona. Mi playera me dio buenos momentos, me queda guardarla y cada vez que la vea sé que esos buenos momentos allí estarán.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)